viernes, 26 de abril de 2019
miércoles, 17 de abril de 2019
lunes, 8 de abril de 2019
HUMBERTO FERNANDEZ MORAN
(Maracaibo,
Venezuela, 1924 - Estocolmo, Suecia, 1999) Científico venezolano. Inventor de
la cuchilla de diamante, fue pionero en técnicas de microscopía electrónica y
decisivo en el proceso de modernización científica de su país, en el que fundó
el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC).Humberto Fernández realizó sus primeros estudios entre la capital zuliana, Curazao y Nueva York. En 1936 ingresó en el Colegio Alemán de Maracaibo y al año siguiente partió rumbo a Alemania, donde acabó el bachillerato en el liceo Schulgemeinde Wichersdorf de Sallfeld. Con apenas quince años inició sus estudios de medicina en la Universidad de Munich. Durante la Segunda Guerra Mundial, seis días antes del desembarco de Normandía (1944), en un sótano y bajo un bajo bombardeo aéreo, se graduó en medicina con Summa cum laude.
Al año siguiente revalidó su título en la Universidad Central de Venezuela y trabajó en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, aunque no por mucho tiempo, porque viajó a Estados Unidos para especializarse en neurología y neuropatología en la Universidad George Washington de Washington D.C. De allí se trasladó, en 1947, a Estocolmo, y trabajó en el Hospital Serafimer con el neurocirujano Herbert Olivecrona. Comenzó también sus investigaciones en microscopía electrónica en los laboratorios del Instituto Nobel de Física, invitado por el profesor Manne Siegbahn (Premio Nobel de Física en 1924) y también en el Instituto de Investigaciones Celulares y Genética del Instituto Karolinska.
Durante este período en Suecia inventó la cuchilla de diamante para la ultramicrotomía (seccionado ultrafino de materiales biológicos y metálicos que permitió observar estructuras subcelulares) y desarrolló el concepto de la crioultramicrotomía (utilizando bajas temperaturas), que más tarde lo llevaría a inventar el criomicroscopio electrónico. Logró así observar a nivel casi atómico la estructura de complejos sistemas biológicos (o inanimados) en estado hidratado y a muy bajas temperaturas, lo cual hasta ese entonces se consideraba improbable. En su trabajo La cuchilla de diamante para seccionado ultrafino, publicado en 1953, Fernández Morán firmaba como investigador del Instituto Karolinska de Estocolmo y del Departamento de Biofísica de la Universidad Central de Venezuela, de cuya cátedra fue fundador en 1951. En Estocolmo contrajo matrimonio con la sueca Anna Browallius, con quien tendría dos hijas. En 1954 volvió a Venezuela.
Ese mismo año, con ayuda del entonces ministro de Sanidad Pedro Gutiérrez Alfaro, Fernández Morán se dedicó a desarrollar el proyecto de un centro para la formación y la investigación neurológica y cerebral. En 1958 se le pidió a Fernández Morán que aceptara el cargo de ministro de Educación, el cual ejerció por diez días, hasta el 23 de enero, fecha de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez.
Esa breve relación con el poder lo perseguiría implacablemente y serviría como excusa para desacreditar cualquiera de sus logros como científico; eventualmente lo forzaría, a mediados de 1958, a tomar la ruta del exilio voluntario. Entregó la dirección del recién fundado IVNIC (Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales) al doctor Marcel Roche y al año siguiente el instituto fue ampliado a otras áreas de investigación, pasando a llamarse Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).
Incansable, Fernández Morán se instaló a partir de 1958 en Estados Unidos y organizó los Mixter Laboratories for Electron Microscopy del Massachusetts General Hospital de Boston; colaboró además con el Massachusetts Institute of Technology (MIT). En 1962 aceptó el puesto de Profesor de Biofísica en la Universidad de Chicago; en 1967 obtuvo la silla profesoral Pritzker de la División de Ciencias Biológicas de la Escuela de Medicina de dicha universidad y fue reconocido con el premio John Scott por la cuchilla de diamante, un premio antes otorgado, entre otros, a Jonas Salk (vacuna antipoliomielítica), Marie Curie (la radiactividad y sus propiedades), Thomas Edison (lámpara incandescente) y Alexander Fleming (por el descubrimiento de la penicilina). En paralelo a su trabajo como docente, Fernández Morán prosiguió sus investigaciones y continuó trabajando en el desarrollo de la criomicroscopía electrónica. En 1985 volvió a Estocolmo; allí permanecería ya hasta su muerte, el 17 de marzo de 1999.
La postura política de los ciudadanos de numerosos países, a lo largo de la historia y hasta nuestros días, se ha percibido erróneamente más en su relación con los líderes que en su compromiso con las verdaderas instituciones nacionales. Humberto Fernández Morán fue una de las víctimas de este pensamiento inmaduro, de la leyenda negra en la que pagan justos por pecadores, al identificársele con el régimen de Pérez Jiménez, quien lo apoyó en la creación del IVNIC (actual IVIC), institución emblemática y ejemplar que ha logrado sobrevivir a dictadores, partidos y crisis.
LUIS ALBERTO CABALLERO MEJÍAS
Luis Alberto
Caballero Mejías Paz nació en Caracas, Venezuela, el 12 de diciembre de 1903.
Hijo de Francisco Caballero Hernández y Luisa Mejías Paz Castillo. Luis
Caballero Mejías contrajo nupcias con Patria Pereira Álvarez. El matrimonio 4
hijos: Luis, Rafaela, Alberto y Clementina.
Inició sus
estudios primarios en el Colegio francés de Caracas y allende nuestras
fronteras, en Chile, inició su formación universitaria, en 1925, ingresando en
la Escuela de Artes y Oficios de Santiago de Chile, donde egresó como Técnico
Industrial Mecánico en 1929. Posteriormente completaría su formación como
Ingeniero Mecánico en los Estados Unidos de Norteamérica, al realizar una
especialización en Artes Industriales.
Cuando regresó
a Venezuela en 1930, recibió el nombramiento de ingeniero jefe de los
astilleros de Puerto Cabello, Edo. Carabobo, donde comenzó a ejercer también la
docencia, formando en las técnicas del oficio a los trabajadores bajo su cargo.
Luego fue designado Jefe del Ferrocarril en Santa Rosa, Quebrada Honda,
Caracas, y en 1937 fundó en la capital, la Escuela Técnica Industrial de
Venezuela del que más tarde sería epónimo, para ser reconocida como La Escuela
Técnica Industrial “Luis Caballero Mejías”. En 1958 fue nombrado responsable de
la Dirección de educación artesanal, industrial y comercial (DARINCO), desde
donde promovió las enseñanzas técnicas a través de la creación de escuelas de
oficios, escuelas técnicas de agricultura, escuelas artesanales e institutos de
comercio, entre otras. Creó aquel mismo año, el Colegio de Peritos y Técnicos
Industriales de Venezuela (CPTIV), del que fue su presidente honorario y
vitalicio.
El ingeniero
mecánico Luis Caballero Mejías, inventó en 1954 el procedimiento industrial
para la elaboración de la harina precocida, en su propia empresa La Arepera,
C.A.; y la Dirección de Comercio de la propiedad Industrial y Comercial del
Ministerio de Fomento de Venezuela, le concedió la patente 5176 para procesar
la harina de maíz; patente que sería comprada posteriormente por el empresario
Lorenzo Mendoza Fleury, quien con ella comenzaría a producir y comercializar el
producto Harina P.A.N.(Productos Alimenticios Nacionales) a partir de 1960. Con
la harina precocida de maíz, el plato básico de la cocina venezolana, elaborado
con maíz pilado, sería más fácil de hacer, ahorrando tiempo y esfuerzo.
El ingeniero y
docente Luis Caballero Mejías Paz falleció en su Caracas natal el 12 de octubre
de 1959.
Recibió
reconocimientos por su excelente labor educativa, tales como, Medalla de honor
"27 de Junio"; Orden Andrés Bello; fue Capitán Honorario del cuerpo
de Bomberos de Caracas; y Presidente Honorario del Colegio de Peritos y
técnicos de Venezuela.
Legado
Debido a su
trabajo en el campo de la investigación técnica y la enseñanza, el estado
Venezolano creó la Universidad nacional experimental
politécnica UNEXPO. Tres ciudades se ofrecieron para el establecimiento de
esta universidadː Caracas, Ciudad Guayana y Barquisimeto;
siendo escogida esta última como sede principal gracias a la campaña realizada
por la Sociedad de amigos de Barquisimeto (S.A.B.) con el apoyo del
entonces Gobernador del estado Lara y de diversos medios de
comunicación.
El 22 de
septiembre de 1962 aparece en la Gaceta oficial de la República de
Venezuela # 26958 el decreto # 864 donde se crea el Instituto
politécnico superior con sede central en Barquisimeto, en su honor el
Vice-rectorado Caracas (fundado el 23 de enero de 1974) lleva el nombre de
"Luis Caballero Mejías" .
DR. JACINTO CONVIT

El Dr. Jacinto Convit fue un hombre de ciencias que siempre tuvo un claro enfoque humanista en la medicina, por lo que se dedicó a curar las enfermedades más temibles de los pueblos y a la atención integral del paciente. Se avocó a educar y trabajar en equipo, siendo un ferviente creyente de la importancia de capacitar nuevas generaciones.
Entre sus innumerables logros, cabe mencionar las vacunas contra la Lepra y la Leishmaniasis, la creación de la Red Nacional de Dermatología Sanitaria y el Instituto de Biomedicina; además de los avances en una propuesta de inmunoterapia para el cáncer de mama.
El doctor Jacinto Convit nació el 11 de septiembre de 1913 de la unión de Francisco Convit y Martí, inmigrante catalán, y Flora García Marrero, venezolana.
El 19 de septiembre de 1932 empezó sus estudios en la Escuela de medicina de la Universidad Central de Venezuela. Cinco años más tarde recibió el título de Bachiller en Filosofía, y optó por el título de Doctor en Ciencias Médicas presentando el trabajo "Fracturas de la Columna Vertebral" en 1938.
Sin embargo, su experiencia en el área sanitario-epidemiológica empezó un año antes cuando siendo aun estudiante fue invitado por Martín Vegas, profesor de dermatología en la Facultad de Medicina, y Carlos Gil Yépez a visitar la leprosería de Cabo Blanco ubicada en el departamento Vargas del Distrito Federal. Una vez que se graduó fue designado médico residente de esa leprosería, donde trabajo entre los años 1940 y 1943.
Se desempeñó además, como director ad honorem de la Cruz Roja en La Guaira. Siempre se sintió conmovido por la estigmatización sufrida por los pacientes que sufrían de lepra, y trabajó por y con ellos.
Hasta 1942 su lucha consistió en el aislamiento y tratamiento de los enfermos en los llamados "leprocomios" que dependían de la Dirección de Asistencia Social del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS). Posteriormente, fue médico director de las leproserías nacionales, luego médico director de los Servicios Anti leprosos Nacionales, y después médico jefe de la División de Lepra, con lo cual tenía la responsabilidad organizar toda la red nacional de lucha contra la lepra.
Su vida la dedicó a la investigación científica. Siendo uno de sus mayores logros el desarrollo de la vacuna contra la lepra en 1987. Además, aportó valiosos avances al conocimiento de otras enfermedades infecciosas, como la leshmaniasis logrando también crear una vacuna.
Los últimos años de su vida los dedicó el Dr. Convit a conseguir la cura contra el cáncer. "No me quita el sueño ganar el Premio Nobel, pero si hallar la cura para el cáncer", llegó a afirmar. Su último estudio lo publicó en 2013 a la edad de 100 años.
Su dedicación y esfuerzo a la ciencia médica fue reconocido por el mundo en 1988, cuando fue postulado al Premio Nobel de Medicina. Adicionalmente, fue Director del Centro Colaborador para Referencia e Investigación en Identificación Histológica y Clasificación de la Lepra (OMS) desde 1971, miembro del Consejo de la Facultad de Medicina a partir de 1973 y del Sistema de Promoción del Investigador en 1994; y recibió el Premio José Gregorio Hernández en dos ocasiones, la medalla Federación Médica Venezolana en 1987 y la medalla "Salud para todos en el año 2000" por parte de la Organización Panamericana de la Salud, así como el premio Príncipe de Asturias y la Legión de honor en Francia.

La comunidad científica de la salud pierde un excelente médico y mejor investigador el 12 de mayo de 2014 en Caracas cuando falleció el Dr. Jacinto Convit , dejando un legado inconmensurable de principios, avances científicos y desarrollo social que hoy en día continúan impactando la vida de millones de personas en el mundo. Ante su partida debemos celebrar y honrar su vida dedicada a trabajar incansablemente por la salud de los venezolanos.
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